
Durante estas primeras semanas de curso, nos hemos dedicado a la Evaluación Inicial de nuestros alumnos, ya que este es un proceso esencial, donde ellos se convierte en auténticos protagonistas del proceso de enseñanza aprendizaje. Los objetivos primordiales de la Evaluación Inicial son:
1) Recabar toda la información posible del alumnado, en relación no solo con los aspectos curriculares, sino con todos aquellos aspectos relacionados con sus habilidades, capacidades o destrezas, intereses, estilo de aprendizaje, entorno familiar…etc.
2) Proporcionar una intervención educativa lo más ajustada posibles a las características de nuestros alumnos.
A la hora de evaluar podemos elegir diversos instrumentos de evaluación, pero siempre estos deben ajustarse al ámbito o área de desarrollo a evaluar y por supuesto a las individualidades de nuestro alumnado.
En mi caso alguno de los instrumentos que suelo emplear en mi aula, durante este proceso son:
Uso de la entrevista con el propósito de recoger información complementaria acerca del alumno, generalmente la dirijo a los padres y a los profesionales, que de manera externa trabajan con ellos. Me aportan muchísima información, pero es un instrumento que debemos saber emplear de manera idónea, en ocasiones, hay que “aprender a escuchar”.
Digo aprender a escuchar, porque una de la premisas de este instrumento, es estar abierto a las propuestas dadas por familiares y compañeros y lo más importante no juzgar.
La observación acompañada de un registro para saber qué tengo que mirar y posteriormente analizar los aspectos anotados. Abordando no solo las dificultades, también tengo muy en cuenta sus fortalezas. Generalmente empleo este instrumento, cuando no puedo usar con mi alumnado una prueba estandarizada como tal.
Pruebas de evaluación para medir las competencias, a la hora de aplicar este tipo de prueba, parto de los informes previos de los alumnos, con la finalidad de ubicarlos en un nivel de competencia curricular y comprobar que dicha información en la actualidad bien permanece o por lo contrario existe una involución.
Estas pruebas las suelo pasar en formato papel, como estas que os voy a compartir, que corresponde con un 1º de Educación Primaria o haciendo uso de material manipulativo.
Todo dependerá como ya os he comentado, de las características del alumnado y sus intereses.
Con todos estos instrumentos recojo la información que sentará las bases de mi intervención, dejándola recogida por escrito en un documento. Este servirá de base para informar a las familias sobre los datos más relevantes observados y lo más importante, hacia que dirección irá mi intervención.
Como ya sabréis existen distintas maneras e instrumentos para abordar la Evaluación Inicial, recordad que todas son validas y que podéis compartirlas para enriquecer esta comunidad de Atención a la Diversidad.
Espero haber ayudado, nos vemos más pronto que tarde.
